dimarts, 23 de juliol de 2013

JUSTINE Y NESSIM


de la 
novela
Justine 
de 
Alexandria Quartet 
de
Lawrence Durrell


foto  :  Elliott Erwitt // Magnum photo





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                    Me dio lástima y le ofrecí una aceituna, nos sentamos juntos  y terminamos la lata mientras Justine iba a buscar las bebidas, hablando, si mal no recuerdo, de Orvieto, donde ninguno de los dos había estado. Es un gran consuelo evocar aquel primer encuentro. Nunca estuve tan cerca de ambos, quiero decir, de ellos como pareja; en ese momento me parecieron ese magnífico animal bicéfalo que puede ser un matrimonio. Viendo la cálida y afable luz que brillaba en los ojos de Nessim, y recordando los rumores escandalosos que circulaban sobre Justine, comprendí que todo lo que ella hubiera hecho- incluso lo que pudiera parecer malo o dañino a los ojos del mundo -, en cierto sentido lo había  hecho para él. El amor de Justine era como una piel en la que Nessim estaba cosido, como Hércules niño; y los esfuerzos de Justine por realizarse, lejos de alejarla, siempre la habían acercado a él. El mundo no comprende esta clase de paradoja; lo sé, pero tuve la impresión de que Nessim la entendía y aceptaba de una manera imposible de explicar a quien no pueda separar el amor de la idea de posesión.

(....)'



Traducción
de
Aurora
Bernárdez


Edhasa
1977/2003


Barcelona