dimarts, 24 de setembre de 2013

ALEJANDRIA

Αλεξάνδρεια  الاسكندرية



                           ...)  Me gusta el clima de Alejandria. No cuando está calmo y los dorados rayos de sol son acariciadores y templados, sino en sus furias estacionales, cuando los nubarrones se amontonan y se condensan formando inmensas montañas en la bóveda del cielo, que se satura en un instante de un silencio sospechoso, entonces un golpe de viento vibra y aguejerea el vacío como si fuera la llama o de un predicador o el carraspeo de un orador. En esos  momentos las ramas de los árboles oscilan y se esconden los pájaros; las ráfagas se suceden  y los vientos, ebrios de locura, arollan con silbidos que resuenan por todos los confínes de la tierra; el rugido de las olas  brama y la espuma se empina hasta los márgenes de los caminos. El trueno retumba transportando aromas efervescentes des de mundos desconocidos, y las chispas de los relámpagos restallan, ofuscan la vista, electrizan el corazón.La lluvia cae maniática en tromba, y la tierra y los cielos se funden  en un abrazo húmedo.Cuando eso ocurre, los elementos del Cosmos se amalgaman como si la Creación quisiera volver a nacer. (..




del 
libro 
Miramar 

ميرامار
de 
Naguib Mahfuz

نجيب محفوظ

El Cairo
1911 / 2006



traducción
del
árabe
de
Isabel Hervás Jávega